Sobre las elecciones generales del 15

1342112217_438244_1343736387_noticia_normalCon cada día que pasa, descien­den las tem­per­at­uras, y nue­stros alien­tos se vuel­ven más fríos al salir de nosotros. Sin embar­go, comen­za­da la cam­paña elec­toral, estas res­pira­ciones se vuel­ven más agi­tadas y calientes, y las dis­cu­siones y dis­cur­sos llenan el aire del otoño. Pues en invier­no habrá elecciones.

En una democ­ra­cia como ésta, la nues­tra, pocos momen­tos resul­tan tan impor­tantes para los ciu­dadanos. Será elegi­do el pres­i­dente, los diputa­dos ocu­parán el hemi­ci­clo, y lo engrana­jes de las leyes girarán en la direc­ción deter­mi­na­da por la sabiduría de los votantes, en pro de todos, en pro del pro­gre­so. O así habría de ser. Sosten­go que una gran parte de los ciu­dadanos se encuen­tra en un esta­do de desconocimien­to. Desconocimien­to de lo que ocurre en España y en el mun­do, de las causas y los desen­laces del momen­to. Sosten­go que úni­ca­mente un par­tido tiene aho­ra la capaci­dad de hac­er pro­gre­sar este esta­do y lle­var­lo a la paz y la pros­peri­dad. Indud­able­mente, el Par­tido Socialista.

Son muchos los que acu­san a este par­tido de estancamien­to ide­ológi­co, de ser la otra cara de la her­rum­brosa mon­e­da del bipar­tidis­mo, de, inclu­so, ser un símil de los pop­u­lares. Nada más fal­so, nada más equiv­o­ca­do. Que no hay estancamien­to alguno es com­pro­b­a­ble vien­do y escuchan­do como se han gen­er­a­do nuevas políti­cas e ideas acordes a los tiem­pos mod­er­nos, algu­nas apropi­adas, otras tal vez no. La dialéc­ti­ca de un par­tido democráti­co y libre en el razonar asen­tará las primeras, y desechará las segun­das. Que el Par­tido Social­ista y el Pop­u­lar son lo mis­mo, no es más que la vacía procla­ma de los furiosos igno­rantes, pro­duc­to tan­to de los pro­pios pop­u­lares, cuyo índice de votantes nun­ca se ve suje­to a gran mudan­za, como de los par­tidos opor­tunistas y rapiñadores, que infla­man a las gentes en detrac­ción de la propia ver­dad. Y sobre esas cosas que se dicen del bipar­tidis­mo, he aquí mi contestación:

Que el públi­co ve en los son­deos múlti­ples col­ores y siglas, y, ven­tur­osa­mente, pien­sa en un futuro más democráti­co y plur­al en su pen­sar y obrar. Y miran­do al futuro se olvi­dan de mirar al pasa­do, donde las ruinas de la guer­ra civ­il aún humean, como cla­man­do al cielo que en España sigue habi­en­do dos, dos digo, ban­dos. Están las gentes llanas, las clases medias y humildes, ricos hon­ra­dos tam­bién, que luchan por una dig­nidad que parecía habría traí­do el nue­vo siglo. Y están los que eran lla­ma­dos los pocos, pero que son muchos y fuertes, que tienen el dinero y no ret­ribuyen al esta­do lo que es del estado.

Esos son los que ansían pri­var a las gentes de cul­tura y edu­cación, para que el país siga hun­di­do en la cié­na­ga de la igno­ran­cia y así poder seguir delin­quien­do con ale­gría y sin imped­i­men­to. Esos son los que desean pri­var a las gentes de los medios con los que vivir, para que éstas, enzarzadas en la lucha por la super­viven­cia, no ten­gan fuerzas para opon­erse a sus designios. Esos son los que, here­jes ellos, destruyen el plan­e­ta con su cod­i­cia injus­ta e inmis­eri­corde, oponién­dose a los deseos de Roma, y los juicios de la cor­du­ra. No es la de España una lucha de clases, de ricos y pobres, de con­ser­vaduris­mo y pro­gre­sis­mo. Es la guer­ra que España lle­va toda su exis­ten­cia com­bat­ien­do, la lucha del deber y la jus­ti­cia con­tra la moli­cie, la cru­el­dad y la estupidez.

No impor­ta cuán­tos pen­dones dis­tin­tos cuelguen de las pare­des del con­gre­so. La derecha omi­nosa son los pop­u­lares y los Ciu­dadanos. El pro­gre­sis­mo ade­cuada­mente mod­er­a­do son los social­is­tas. La izquier­da frag­men­ta­do­ra y debil­i­ta­do­ra, como hiciese antaño, sumergién­donos en la der­ro­ta, se sien­ta más a su sinies­tra, en mul­ti­pli­ci­dad de par­tidos e ideas y demagogias.

Es jus­to que en España ésto sea así. Es jus­to y nece­sario que en la democ­ra­cia se entre­choquen las ideas de todos. Por ello, éstas son mis ideas. Léalas y juzgue. Pero no sal­ga gri­tan­do a las calles cuan­do los pop­u­lares, en habi­en­do gana­do la may­oría, acaben con el esta­do de bien­es­tar, cuan­do los Ciu­dadanos, que urden en la men­ti­ra, se muestren herederos de la ran­cia derecha, cuan­do los dem­a­go­gos pur­púre­os lleven a este país a la locu­ra y el caos, como han hecho donde han toca­do el poder. Evite la ira, y corte el prob­le­ma de raíz. La opor­tu­nidad para lle­var a España cua­tro años de buen juicio y pro­gre­so para todos se da en las elecciones.

Vote al Par­tido Social­ista Obrero Español.

Jorge Blan­co

Mil­i­tante de JS de Chamberí

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