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Haciendo camino al andar

Martes, 10 de Agosto de 2010 Jorge Alonso 1 comentario

caminoParece más que evidente que durante los últimos 20 años las democracias occidentales no han cumplido las expectativas que habían puesto en ellas sus ciudadanos. Tras la caída del Telón de Acero, parecía casi inevitable que todos los países occidentales fueran capaces de desarrollar todo su potencial de crecimiento, creando fundamentos sólidos que permitieran a sus ciudadanos una existencia feliz. Sin embargo, examinando la literatura más critica aparecida durante estos años, ya sea en disciplinas científicas tales como la economía, la política y la sociología, nos encontramos con cantidad de autores que citan los innumerables errores que están llevando a nuestra civilización al desastre.

Si quisiéramos enumerar los problemas de nuestro sistema político más citados, nos encontraríamos con problemas como la perdida de competitividad productiva, la erosión del estado de bienestar,  la falta de liderazgo geopolítico, la desafección de los ciudadanos con las instituciones, la xenofobia, el resurgimiento de las ideologías totalitarias, el aumento de la desigualdad o los problemas medioambientales, y un largo etcetera. Por lo tanto, cada vez es más frecuente que numerosos intelectuales concluyan que nos encontramos en un punto de inflexión entre el esplendor y la decadencia, sobre todo, cuando al mirar por el retrovisor vemos a los países emergentes pisar a fondo el acelerador del desarrollo económico.

Sin embargo, me gustaría reflexionar sobre este último aspecto. Es verdad que nuestra sociedad, como todas las culturas a lo largo de la historia, se enfrenta a infinitud de desafíos, algunos de los cuales incluso pueden llegar a amenazar nuestra propia existencia, y no es menos cierto, que afortunadamente algunos países están logrando alcanzar tasas de crecimiento económico que les están permitiendo mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Pero esto no quiere decir necesariamente que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos estén abocados a una vida peor que la nuestra.

Creo que es necesario que abandonemos de una vez por todas esa sensación de desazón que llevamos padeciendo, especialmente los europeos desde hace 20 años. Creo que como hijos de nuestro tiempo nos corresponde tomar las decisiones que hagan que el día de mañana, nuestros hijos tengan un futuro que podrá ser mejor que el nuestro, en la medida en que seamos capaces de comprender cuales son realmente nuestros problemas más urgentes y seamos conscientes de los recursos y esfuerzos que debemos emplear para paliarlos.

Hay muchas recetas para acabar con los problemas antes mencionados. Por ejemplo, los políticos podemos aprender a cuidar y respetar las instituciones, y los ciudadanos pueden y deben apreciarlas. Por otro lado debemos comenzar a llevar un estilo de vida más ligero sobre el planeta, replanteando nuestras prioridades y deseos, sobre todo cuando ponen en peligro el bienestar de las generaciones futuras. También tenemos que aprender a gastar mejor nuestros recursos y a no despilfarrarlos, no tiene sentido gastar tanto dinero en tratamientos contra los problemas cardiovasculares derivados de la creciente obesidad, mientras no gastamos a penas recursos en transmitir a nuestros hijos hábitos saludables. Y así un largo etcétera de medidas interrelacionadas que debemos ser capaces de plantear entre todos.

Es por ello que ha llegado el momento de que dejemos de poner la mirada atrás y de que empecemos como decía el poeta Machado y como nos lo recordaba en su último libro el recientemente fallecido José Vidal Beneyto , a hacer camino al andar.

Caminante, son tus huellas
el amino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Acceso a artículos de José Vidal Beneyto desde el blog “otromundoesposible.com”

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¡Podemos! (cambiar el modelo)

Lunes, 12 de Julio de 2010 Jorge Alonso Sin comentarios

El reciente triunfo de la selección española, La Roja,  ha inundado de ilusión, y sobre todo de color, las calles de muchos pueblos y ciudades de España. Este triunfo deportivo ha traído, además de la consabida alegría, dos aspectos muy positivos. Primero, nos ha dado un cierto aire de optimismo a la sociedad española en su conjunto, que buena falta hacía tras varios trimestres de malas noticias económicas, y segundo, ha permitido que muchos españoles puedan exhibir la enseña nacional sin ese cierto sentimiento de pudor que nos embargaba a muchos, tras tantos años de secuestro de nuestros símbolos nacionales por parte de la derecha rancia y reaccionaria que gobernó el país durante 40 años, como muy bien ha apuntado recientemente el historiador Álvarez Junco en el diario Público.

Surgen dos amenazas de ambas consecuencias, a priori positivas,  que debemos saber conjurar:

La primera es que el triunfo de la selección tenga un efecto anestesiante sobre la sociedad que haga olvidar los numerosos desafíos a los que nos enfrentamos como país. No debemos olvidar que España se enfrenta, entre otras cosas, a una de las tasas de riesgo pobreza más elevadas de la Unión Europea (con uno de los menores porcentajes de reducción de pobreza mediante transferencias según datos de 2009 del Observatorio Social de España), a la obsolescencia de un modelo económico basado en el ladrillo, a una tasa de fracaso escolar injustificable o a un avance bastante alarmante de la desertificación (casi un tercio del territorio nacional se encuentra en riesgo de desertificación según el último informe del Observatorio de la Sostenibilidad en España).

Datos referenciados:

El segundo riesgo al que nos enfrentamos es que se termine imponiendo una visión simplista y reduccionista del concepto de patriotismo, asociado únicamente a grandes eventos deportivos, frente a un conce

pto de nación más profundo y ético, centrado fundamentalmente en el bienestar y el desarrollo de las personas a través de la participación política y del cumplimiento cívico de nuestros deberes como ciudadanos. Este último modelo, que es el que ha caracterizado siempre al Partido Socialista, es el que debe ser tenido en cuenta por el gobierno a la hora de canalizar el júbilo general por los logros de de nuestros  deportistas de élite, sobre todo si quiere marcar distancia frente a las declaraciones de los voceros de aquella derecha que mencionamos anteriormente, y que no soportan la idea de que la izquierda plural recupere aquello que hasta ahora consideraban como patrimonio exclusivo.

Ejemplo de plataforma de participación política ciudadana: Creaprogreso.es


Si el gobierno, consigue superar estos dos riesgos, estará dando un paso de gigante en el camino de hacer de España un lugar mejor para vivir, que es en última instancia lo que debería mover a todos los que nos dedicamos a la política en este país.

Re: Chat con Ángel Martínez

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Jorge Alonso Rodríguez

to me

show details 12:50 PM (3 hours ago)
TE PASO EL ARTICULO. nO SE QUE TITULO PONERLE, LA VERDAD. pARA ENLACES, YO CREO QUE ESTARÍA BIEN PONER LA PAGINA DEL OBSERVATORIO DE SOSTENIBILIDAD ESPAÑOLA Y EL OBSERVATORIO SOCIAL DE ESPAÑ. EN CUANTO A FOTOS, LA VIÑETA DEL ROTO DE HOY ES MUY BUENA
El reciente triunfo de la selección española ha inundado de ilusión, y sobre todo de color, las calles de muchos pueblos y ciudades de España. Este triunfo deportivo ha traído, además de la consabida alegría, dos aspectos muy positivos. Primero, nos ha dado un cierto aire de optimismo a la sociedad española en su conjunto, que buena falta hacía tras varios trimestres de malas noticias económicas, y segundo, ha permitido que muchos españoles puedan exhibir la enseña nacional sin ese cierto sentimiento de pudor que nos embargaba a muchos, tras tantos años de secuestro de nuestros símbolos nacionales por parte de la derecha rancia y reaccionaria que gobernó el país durante 40 años, como muy bien ha apuntado recientemente el historiador Álvarez Junco en el diario Público.

Sin embargo de ambas consecuencias, a priori positivas, surgen dos amenazas que debemos saber conjurar. La primera es que el triunfo de la selección tenga un efecto anestesiante sobre la sociedad que haga olvidar los numerosos desafíos a los que nos enfrentamos como país. No debemos olvidar que España se enfrenta, entre otras cosas, a una de las tasas de riesgo pobreza más elevadas de la Unión Europea (con uno de los menores porcentajes de reducción de pobreza mediante transferencias según datos de 2009 del Observatorio Social de España), a la obsolescencia de un modelo económico basado en el ladrillo, a una tasa de fracaso escolar injustificable o a un avance bastante alarmante de la desertificación (casi un tercio del territorio nacional se encuentra en riesgo de desertificación según el último informe del Observatorio de la Sostenibilidad en España).

El segundo riesgo al que nos enfrentamos es que se termine imponiendo una visión simplista y reduccionista del concepto de patriotismo, asociado únicamente a grandes eventos deportivos, frente a un concepto de nación más profundo y ético, centrado fundamentalmente en el bienestar y el desarrollo de las personas a través de la participación política y del cumplimiento cívico de nuestros deberes como ciudadanos. Este último modelo, que es el que ha caracterizado siempre al Partido Socialista, es el que debe ser tenido en cuenta por el gobierno a la hora de canalizar el júbilo general por los logros de de nuestros  deportistas de élite, sobre todo si quiere marcar distancia frente a las declaraciones de los voceros de aquella derecha que mencionamos anteriormente, y que no soportan la idea de que la izquierda plural recupere aquello que hasta ahora consideraban como patrimonio exclusivo.

Si el gobierno, consigue superar estos dos riesgos, estará dando un paso de gigante en el camino de hacer de España un lugar mejor para vivir, que es en última instancia lo que debería mover a todos los que nos dedicamos a la política en este país.

2010/7/12 Ángel Martínez <angelmartinezx2@gmail.com>

Estos mensajes se enviaron cuando estabas desconectado.
12:30 Ángel: ok
sin prisas
que tampoco hace falta publicar tanto
y nosotros nos hartamos a escribir
12:31 y luego ves articulos escritos que madre mia.
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Ángel Martínez

to Jorge

show details 1:03 PM (3 hours ago)
Yo soy muy radical,  PAN y CIRCO suena demasiado fuerte, BREAD & CIRCUS te parece mejor?

2010/7/12 Jorge Alonso Rodríguez <j.alonso1984@gmail.com>

- Show quoted text -
TE PASO EL ARTICULO. nO SE QUE TITULO PONERLE, LA VERDAD. pARA ENLACES, YO CREO QUE ESTARÍA BIEN PONER LA PAGINA DEL OBSERVATORIO DE SOSTENIBILIDAD ESPAÑOLA Y EL OBSERVATORIO SOCIAL DE ESPAÑ. EN CUANTO A FOTOS, LA VIÑETA DEL ROTO DE HOY ES MUY BUENA
El reciente triunfo de la selección española ha inundado de ilusión, y sobre todo de color, las calles de muchos pueblos y ciudades de España. Este triunfo deportivo ha traído, además de la consabida alegría, dos aspectos muy positivos. Primero, nos ha dado un cierto aire de optimismo a la sociedad española en su conjunto, que buena falta hacía tras varios trimestres de malas noticias económicas, y segundo, ha permitido que muchos españoles puedan exhibir la enseña nacional sin ese cierto sentimiento de pudor que nos embargaba a muchos, tras tantos años de secuestro de nuestros símbolos nacionales por parte de la derecha rancia y reaccionaria que gobernó el país durante 40 años, como muy bien ha apuntado recientemente el historiador Álvarez Junco en el diario Público.

Sin embargo de ambas consecuencias, a priori positivas, surgen dos amenazas que debemos saber conjurar. La primera es que el triunfo de la selección tenga un efecto anestesiante sobre la sociedad que haga olvidar los numerosos desafíos a los que nos enfrentamos como país. No debemos olvidar que España se enfrenta, entre otras cosas, a una de las tasas de riesgo pobreza más elevadas de la Unión Europea (con uno de los menores porcentajes de reducción de pobreza mediante transferencias según datos de 2009 del Observatorio Social de España), a la obsolescencia de un modelo económico basado en el ladrillo, a una tasa de fracaso escolar injustificable o a un avance bastante alarmante de la desertificación (casi un tercio del territorio nacional se encuentra en riesgo de desertificación según el último informe del Observatorio de la Sostenibilidad en España).

El segundo riesgo al que nos enfrentamos es que se termine imponiendo una visión simplista y reduccionista del concepto de patriotismo, asociado únicamente a grandes eventos deportivos, frente a un concepto de nación más profundo y ético, centrado fundamentalmente en el bienestar y el desarrollo de las personas a través de la participación política y del cumplimiento cívico de nuestros deberes como ciudadanos. Este último modelo, que es el que ha caracterizado siempre al Partido Socialista, es el que debe ser tenido en cuenta por el gobierno a la hora de canalizar el júbilo general por los logros de de nuestros  deportistas de élite, sobre todo si quiere marcar distancia frente a las declaraciones de los voceros de aquella derecha que mencionamos anteriormente, y que no soportan la idea de que la izquierda plural recupere aquello que hasta ahora consideraban como patrimonio exclusivo.

Si el gobierno, consigue superar estos dos riesgos, estará dando un paso de gigante en el camino de hacer de España un lugar mejor para vivir, que es en última instancia lo que debería mover a todos los que nos dedicamos a la política en este país.

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La Cuadratura del Círculo

Lunes, 5 de Julio de 2010 Jorge Alonso Sin comentarios

Una de las cosas más impactantes que se esta dando en el contexto de la crisis entre los gobiernos de las diferentes naciones supuestamente más desarrolladas, es la claudicación de los estados frente a los llamados mercados financieros.

Recientemente en España, el Partido Socialista, que es el que sustenta al gobierno, ha tenido que promover un recorte del gasto social muy doloroso, en aras de garantizar la colocación de las últimas emisiones de deuda en los mercados financieros a tipos de interés razonables. Es decir, ante el temor de unos tipos de interés que dificultaran el pago de la deuda en el futuro, el conocido “default”, (lo que supondría la defunción inmediata del estado de bienestar), el gobierno de Zapatero tuvo que aceptar las exigencias de dichos mercados financieros, aunque estas medidas se sintieran injustas por los ciudadanos y por el propio Presidente.

Si solamente se hubiera producido este hecho, ya nos encontraríamos de por sí ante una cuestión muy grave, ya que estaríamos hablando de una limitación a la soberanía popular, que es el elemento esencial de las democracias modernas. Sin embargo, esta vez los mercados han ido más allá y una vez tomadas las medidas que ellos exigían, han amenazado, a través de las agencias de calificación, con rebajar la nota de la deuda española, lo que conllevaría automáticamente un encarecimiento de dicha deuda. La explicación que Moody’s ha dado a esta rebaja, es que el crecimiento de la economía española se va a ver ralentizado, precisamente por haber tomado las medidas de austeridad que previamente los mercados y las propias agencias de calificación les habían exigido.

He aquí donde nos encontramos con un chantaje insoportable. Los mercados amenazan con castigar las finanzas de los estados si estos no siguen sus directrices, y después las castigan alegando que dichas medidas tomadas perjudican la estabilidad del país.

A estas alturas de la historia, parece que por fin los mercados financieros han encontrado la fórmula para cuadrar el círculo a los estados. Ante esto, solo queda preguntarnos

  • ¿Y nosotros como jóvenes y militantes socialistas qué vamos a hacer?
  • ¿Cómo vamos a ayudar al Presidente y al Partido para no tener que ceder ante el chantaje de los mercados?
  • ¿Está el estado de bienestar europeo en peligro de extinción o seremos capaces de reconstruir una socialdemocracia europea sólida que garantice su supervivencia?

Noticias relacionadas con Agencias de Calificación:

Serán una oportunidad para poder debatir sobre estas cuestiones las “Escuelas de Verano 2010” del Instituto Jaime Vera que se realizan a partir del día 16 de Julio.

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JSCH en la presentación del nuevo informe de la Fundación IDEAS

Martes, 8 de Junio de 2010 Jorge Alonso 1 comentario

El pasado viernes 28, Juventudes Socialistas de Chamberí acudió a la presentación del nuevo informe de la Fundación IDEAS, sobre la necesidad de crear un impuesto contra la especulación financiera, donde  se dieron cita algunos de los economistas más prestigiosos del momento, entre ellos Stiglitz, Sachs, Sapir, Griffith-Jones y Stern. A continuación os presentamos un breve resumen de algunas de las recomendaciones  que nos brindaron.

  • La profesora Grifith-Jones estableció los vínculos que unen a la economía española con el resto de las economías europeas, demostrando que si bien, es verdad que la economía española padece de algunos problemas estructurales, como pueda ser la falta de crecimiento de competitividad en los últimos años, a grandes rasgos, los valores macro del estado español no difieren de los de otras grandes economías europeas, y en algunos aspectos son manifiestamente mejores, como la regulación del sistema financiero. La profesora defendió que abandonemos el viejo paradigma del pensamiento único neocon, y caminemos hacia un nuevo sistema financiero y económico más justo y equitativo.

  • Por otro lado el profesor Stern, recordó que además de la crisis financiera, el mundo se enfrenta a dos grandes desafíos en estos momentos: el cambio y climático y la pobreza mundial. Además defendió las medidas llevadas a cabo por el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, explicó que de esta crisis solo saldríamos todos los países de la UE juntos y que en Europa, no debíamos olvidar que nuestra gran apuesta ha sido y debe ser el estado social y de bienestar, que permite a los que menos tienen tener las condiciones mínimas para vivir.

  • El profesor Sachs cargó contra las brutales desigualdades que asolan al mundo y que ya no son sólo un problema para los países en desarrollo, sino también para los países desarrollados. En la actualidad las grandes fortunas, que controlan los mercados, apenas pagan impuestos, lo que conlleva que la redistribución de la riqueza sea cada vez más deficiente tanto en EE.UU como en Europa (mientras tanto en EE.UU. uno de cada cinco menores vive en condiciones de pobreza). Además, lanzó una advertencia, contra aquellos que defienden la privatización de la política, como el líder de la oposición Mariano Rajoy. En EE.UU. donde los fondos de las campañas provienen de la financiación privada, los políticos están en manos de los donantes, lo cual da lugar a situaciones tan surrealistas como que hoy, apenas dos meses después del vertido de petróleo en el Golfo de México, la regulación medioambiental para las petroleras sea mas laxa que antes de producirse el vertido.

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  • Sapir por su parte se encargó de hacer un minucioso análisis sobre los mecanismos que hicieron que una crisis que había comenzado en Wall Street, haya acabado poniendo contra las cuerdas a países que antes de la crisis presentaban un cuadro macroeconómico bastante saneado, como es el caso de España. Nos mostró como gracias a la integración europea, los países que partían de una situación económica más atrasada han podido converger, aunque también han acusado más rápidamente los males de la crisis.  Por otro lado analizó las similitudes de España con otras economías, y recomendó al gobierno basar el crecimiento futuro en el aumento de la productividad y no solo en el aumento de la fuerza laboral como pasó durantes los años de la burbuja inmobiliaria.

  • Por último el maestro Stiglitz, nos deleitó como suele ser habitual en él con un discurso cargado de crítica, ironía pero también de mensajes de cambio y de optimismo. Defendió la regulación del mercado como único instrumento para evitar que unos pocos se beneficien del esfuerzo de todo. Evidenció el descrédito en el que han caído los teóricos que con tanta insistencia han defendido la “mano invisible”  desde los años de Reagan y Thatcher y nos precavió contra la inercia de dejar las cosas como están. Aceptó la necesidad de luchar contra el déficit, aunque sea irónico que sean los mercados los paladines de esta lucha, cuando hace apenas un año predicaban justamente lo contrario. Sin embargo nos dio unas recetas diferentes a las que nos suelen vender los gurús de la crisis. Abogó por una reducción del déficit por la vía del ingreso, más impuestos para los que más tienen, y propugno una reducción importante en los gastos que de verdad no son productivos, como el impresionante gasto militar norteamericano. Apostó por la creación de un impuesto contra los productos financieros tóxicos, bajo el lema medioambiental de “quien contamina el sistema financiero debe pagar”. Y finalmente, y en consonancia con todos los demás ponentes nos invitó a apostar por las inversiones que son realmente importantes para la sociedad como son la educación y la salud, que han sido y deben ser el leitmotiv de todos aquellos que nos consideramos progresistas a ambos lados del Atlántico.

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La Doctrina del Shock llega a Europa

Viernes, 30 de Abril de 2010 Jorge Alonso Sin comentarios

En el año 2007 Naomi Klein público un libro titulado “La Doctrina del Shock” (Editorial Paidos). En él, la periodista canadiense trataba de demostrar como la ideología del libre mercado se había abierto camino en el mundo empleando toda clase de métodos inmorales. Desde la llegada al poder del dictador Augusto Pinochet, que facilito la puesta en marcha de las teorías económicas de la Escuela de Chicago, pasando por las políticas estructurales que se aplicaron a los países latinoamericanos en la crisis de la deuda de los años 80, o la reciente privatización de los servicios educativos en Nueva Orleans tras la catástrofe del Katrina, los defensores del libre mercado han aprovechado cualquier crisis para lograr la imposición de medidas que en otras circunstancias no hubieran sido aceptadas sin una amplia contestación social o política.

Es por ello, que al releer las noticias que han aparecido en los medios de comunicación durante los últimos días, no puede sino invadirnos una honda preocupación. Que en apenas tres días, la misma agencia de calificación (si esa agencia que dijo hasta el día antes de la quiebra de Lehman, que sus activos eran Triple A) haya rebajado la valoración de 3 países de la zona euro (no olvidemos que los 3 tienen gobiernos socialistas) suena bastante preocupante. Cualquiera diría que alguien trata de empeorar la situación económica de dichos países, aumentando el tipo de interés que estos pagan por su deuda, para así dificultar la salida de la crisis y con ello lograr imponer las reformas estructurales que desde hace ya varios meses se vienen defendiendo desde los foros neoconservadores más recalcitrantes: abaratamiento de los salarios, despido gratuito, reducción de los gastos sociales, privatización de los servicios, etc.

Por una vez el PP se alía con los Pobres, una pena que sean los de Standard&Poors

Seguramente mucha gente dirá que defender que una entidad financiera es capaz de generar una crisis sin precedentes para aprovecharse de ella no es más que pura especulación, pero desde luego no resulta tan difícil de creer si tenemos en cuenta que hace apenas una semana que la SEC (que es el organismo encargado de proteger a los inversores en EE.UU. y que no pasa por ser un agente de la teoría de la conspiración) ha iniciado un proceso contra el banco de inversiones Goldman Sachs por practicas fraudulentas contra sus clientes. La Comisión norteamericana acusa a dicho banco de haber colocado activos basura a sus clientes, al mismo tiempo que apostaba dinero contra dichos activos. En otras palabras, que mientras trabajaba para algunos bancos ayudándoles a vender a clientes incautos de la propia Goldman pedacitos de las hipotecas NINJA (en ingles No Incomes, No Jobs, No Assets o en español sin ingresos, sin garantías y sin trabajo) que habían otorgado, suscribía seguros que apostaban por el impago de dichas hipotecas. De esta manera, ya no parece tan descabellado que Goldman Sachs, que al igual que la banca del casino siempre ganaba, incitara a la ruina a sus clientes, al igual que hacen los propietarios de cualquier casino.

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Conocida ya la forma de actuar de estos banksters (juego de palabras entre banquero y gangster), no debemos extrañarnos si en los próximos días aparecen nuevas noticias sobre la falta de garantías de devolución de la deuda, sobre la necesidad de recortar servicios sociales, etc., y que no nos quepa duda siempre serán reformas que beneficiaran a los mismos que pusieron en marcha esta crisis y que ahora se afanan por que no salgamos de ella.

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Sentimiento Republicano

Miércoles, 14 de Abril de 2010 Jorge Alonso Sin comentarios

JORGE ALONSO:

Muchas de las personas que en este país se consideran republicanas, y por tanto se definen como herederos de los valores de la II República Española, tienden a centrar cada vez más su atención en una serie de símbolos externos, que tienen un carácter más representativo que transcendental, olvidando muchas veces los verdaderos valores y actitudes que soportaban realmente el proyecto republicano. Así la mayoría de las manifestaciones de los que hoy se denominan republicanos se centran más en criticar la figura del jefe del estado o en reivindicar los viejos símbolos republicanos, como son la bandera tricolor o el Himno de Riego, que en revivir los auténticos valores que impulsaban las instituciones republicanas.

Sin embargo, y sin querer restar desde estas líneas valor a ninguna de estas demandas, en mi opinión, las diferencias fundamentales entre el régimen democrático actual y el régimen republicano no radican en una bandera o en un cargo institucional, que en la práctica no ostenta función alguna, si no en el conjunto de valores y principios que sustentan y movilizan a la sociedad y a las instituciones que la representan. Lo que fundamentaba a la II República, y con ella a toda la generación de españoles que vivieron y que en muchos casos murieron con ella, fue sobre todo una fe ilimitada en la capacidad de la humanidad para lograr a través de la vía democrática una nación donde los valores de la libertad, la igualdad y la solidaridad  fueran los ejes articuladores de toda la acción política del estado.

Así, mientras que en el 31 las mentes más lucidas del país centraban sus esfuerzos en resolver problemas tales como la miseria y el hambre del jornalero, la superstición que oprimía a los pueblos o la epidemia de analfabetismo que asolaba el país, hoy centran sus esfuerzos en como poder convertir cualquier servicio público en un negocio, en lograr mantener a flote un sistema económico que es manifiestamente injusto e insostenible o en conseguir que el pueblo viva sometido al furor de unos medios de comunicación que lejos de educar parece que lo que buscan realmente es embrutecer a los ciudadan@s.

De esta manera, a la vergüenza que supone que muchas de aquellas personas que lucharon y murieron por defender la República aún sigan enterradas en fosas y cunetas como si de animales se tratara, se suma la ignominia de que una y otra vez sepultemos bajo la losa del olvido su legado. Es por eso que mientras que haya políticos que entiendan el servicio público como una vía de enriquecimiento personal, un quinto de la población española todavía viva por debajo del umbral de la pobreza o se siga tolerando entre otros muchos males, la degradación de nuestro entorno natural en beneficio de la especulación, no se hará mas que arrojar tierra sobre la memoria de aquellos hombres y mujeres.

Estoy convencido de que cuando seamos capaces de crear una sociedad plural, en la que el bien común (no olvidemos el origen etimológico de la república Res Publica) recupere el lugar central que le corresponde, que haga de la educación el pilar básico del estado y donde la lucha contra las injusticias y los desmanes se convierta en la principal prioridad de todos los servidores del estado, entonces y solo entonces, todas las demás cosas de las que hablábamos al principio de este artículo y que ahora algunos se empeñan en perseguir como si del Grial se tratara, vendrán por añadidura.

Mientras tanto y en el recuerdo emocionado de lo que fue y también de lo que pudo haber sido, solo nos queda decir;

¡Viva la II República!

ANGEL MARTÍNEZ

A los que nos atacan con una justicia retrograda ¡República! les digo,

A los que denigran la democracia y al poder político, ¡República! y más ¡República!, les repito.

¡República! grito, para los que quieren recortar derechos, o no dejar que se reconozcan otros.

¡República! ¡República! ¡República! Y a la Tercera, el Sueño será posible.

Salud y República.

SERGIO ROJO (”Roji”)

Próxima construcción: La República.

Los edificios se sostienen por pilares y este proyecto también tiene pilares en cada una de sus plantas, donde en la planta baja se colocan los pilares mas fuertes para sostener el edificio entero, estos pilares son el Progreso, el Laicismo y la Democracia.

Progreso: Donde por fin se deja atrás ese antiguo régimen, donde se terminan los privilegios de esas personas que desde la época medieval aun mantienen, privilegios que no permiten la igualdad ni mucho menos el avance democrático.

Laicismo: Por fin se terminaría esa mano que mueve a la sociedad como títeres, por fin la razón podría pensar y actuar libremente sin que una corporación le coaccione y donde cada ciudadano sea libre de elegir su condición.

Y por último Democracia: Donde el jefe del Estado por fin sea elegido, donde el merito le ponga en ese puesto y no donde por tradición se mantienen unos que representan la situación menos democrática. Este edificio día a día se ha de construir y nunca parar pues muchos países hace ya lo construyeron y nosotros también tenemos que hacerlo.

No hay dos sin tres.

Salud y República.

SANTIAGO GARCIA-CAZORLA

La II República fue una forma de gobierno instaurada por los ciudadan@s en 1931, y luego fue ratificada por la constitución de 1931 que dio esperanzas al pueblo y modernización a España. Se consiguieron muchos derechos para los trabajadores y trabajadoras, que más tarde el régimen dictatorial de Franco se encargaría de erradicar los mismos y perseguir a los que se opusieron.

En la actualidad España, tiene una monarquía constitucional. Unos pensaran que es una monarquía heredera del régimen y que no cambia; otros, que con la transición, la Monarquía consiguió la legitimidad necesaria tras la buena actuación del Rey con el Golpe de Estado del 23F de 1981, en ese momento conseguimos una victoria todos los demócratas. Me gustaría hacer una reflexión con lo que está pasando a día de hoy, cuando la democracia está ya consolidada. El Tribunal Supremo está dispuesto a sentar en el banquillo al Juez Garzón por investigar los crímenes de postguerra realizados por la dictadura Franquista, ¿qué está pasando?, nos preguntamos todos/as los demócratas y gente progresista,  lo que ocurre es que hay gente que no quiere saber lo que pasó y tienen miedo de que se descubra toda la verdad.

Corremos el riesgo del revisionismo histórico, y tiene que quedar claro que la historia es la que es. No podemos permitirnos que sindicatos ultraderechistas como Manos Limpias y grupos políticos fascistas como Falange Española ganen esta batalla judicial, ya que sería peligroso para la democracia y para el Estado de Derecho. Esta semana conmemoramos en nuestro blog el día de la II República, algunos compañer@s estamos escribiendo artículos en homenaje a la misma. Fue una época en la que se vió truncado el progreso. Recordamos que la II República fue el progreso, nadie puede ser Rey ni por la gracia de Dios, ni heredar la Monarquía ya que ese derecho de ser Jefe de Estado lo debería tener todo el que quiera, y que sea votado democráticamente por los ciudadan@s. ¡

Viva la II República!. No hay dos sin tres.

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¿Sentido de Estado?

Jueves, 8 de Abril de 2010 Jorge Alonso Sin comentarios

Si se produce un delito cometido por un menor, el Partido Popular no dudara en defender un endurecimiento de la ley del menor, para aplacar el “crecimiento galopante de la delincuencia juvenil”, a pesar de que las estadísticas indiquen que desde 1992 el índice anual de delitos y actos vandálicos cometidos por menores haya disminuido año tras año (justo lo contrario que el índice de fracaso escolar y el consumo de drogas, que no ha parado de crecer).

Si un reincidente comete un delito violento, el Partido Popular no dudará en pedir que se abra el debate de la cadena perpetua, pese a que esta pena sea manifiestamente inconstitucional, a que la tasa de delitos violentos por  habitante  se sitúe entre una de las más bajas de Europa y a que tengamos una de las mayores tasas de población reclusa.

Pero si la justicia destapa la mayor trama de corrupción de la historia de la democracia, un juez imputa a varios cargos del Partido Popular, entre ellos el tesorero del partido, y aparecen evidencias fundadas sobre financiación ilegal de actos electorales, entonces los líderes conservadores cargan contra el estado policial en que se está transformando España.

Al final parece que lo que le pasa a la derecha es que confunde el sentido de estado con el derecho de propiedad.

Viñeta de  Público http://blogs.publico.es/vergara/
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Es la política, estúpido.

Miércoles, 10 de Marzo de 2010 Jorge Alonso Sin comentarios

Cuando se escucha hablar de la globalización en los medios de comunicación, la primera conclusión que uno puede sacar es que este fenómeno responde fundamentalmente a razones económicas, logrando con esto que parezca que la economía es la artífice de todos los cambios políticos y sociales que se están produciendo en el mundo en los últimos 30 años, ¿pero esto realmente es así?

Frente a la creencia general de que todas las decisiones económicas responden a cuidadosas medidas diseñadas desde el sacrosanto y neutral ámbito académico, nos encontramos con una realidad tozuda que nos demuestra que esta creencia popular no es correcta. Así, mientras que la correlación estadística confirmaría que aquellos países donde existe una mayor carga fiscal progresiva, son a su vez los países con mejor distribución de la riqueza, y que está última a su vez está directamente relacionada con el desarrollo económico (sirva de muestra los países escandinavos); la mayoría de las “instituciones académicas” llevan años postulando justamente lo contrario, que la mejor política económica que puede llevar un gobierno es la de bajar los impuestos. Lo que a su vez no deja de ser una falsedad, ya que en la realidad lo que se reducen son sólo los impuestos directos, que son aquellos que penalizan a las rentas más altas y que por tanto ayudan a amortiguar las desigualdad económica.775306[1]

Es a partir de este punto cuando podemos empezar a pensar que si en realidad la teoría económica evidencia que las medidas que se promueven por las “instituciones académicas” no son las más acertadas para impulsar el desarrollo económico, quizás se deba no a la falta de visión de los economistas, si no a que existen otras disciplinas científicas que explican mejor los cambios de política económica que se están llevando a cabo. Tomemos otro ejemplo, en la década de los años sesenta, la mayoría de los estados obtenían los ingresos necesarios para pagar sus gastos fundamentalmente por tres vías: los impuestos, los ingresos de las empresas públicas, y cuando estos dos no eran suficientes mediante las emisiones de deuda pública. Después de las políticas neoliberales de los ochenta, la situación varió enormemente y por lo general se produjo un descenso en los ingresos fiscales directos, las empresas públicas fueron privatizadas y la mayoría de los estados tuvieron que recurrir al endeudamiento masivo como vía de financiación de sus gastos. Esto que puede parecer a simple vista un mero suceso económico, tiene en realidad una gran trascendencia política, ya que no debemos olvidar que “quien paga manda” y si los estados europeos se ven en la necesidad de acudir a los mercados internacionales para financiar su actividad ordinaria, resulta evidente que estos mercados deben tener en la práctica una gran influencia política sobre los gobiernos.

La conclusión que podemos sacar de todo este planteamiento es, que frente a la opinión comúnmente aceptada que entiende la realidad política en términos económicos, es en realidad la economía la que se mueve en términos políticos. Debemos darnos cuenta de que cuando una empresa transnacional deslocaliza su producción a un país que carece de regulación laboral, no sólo se está aprovechando de las ventajas comparativas en términos económicos del país de destino, sino que además está a su vez oponiendo resistencia al poder político de los trabajadores del país de origen. En un mundo de fronteras difusas, los estados, que son hasta la fecha la única representación legítima del poder político de los ciudadan@s también quedan difuminados, existiendo así un vacío político que es rápidamente copado por aquellos agentes con capacidad para moverse globalmente, como es el caso de los capitales financieros. Es por tanto más necesario que nunca, que la Socialdemocracia retome sus postulados más genuinos, que nunca han sido otros que los de lograr que cada ciudadan@ tenga la misma cuota de poder político.

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Un ejercicio de autocrítica

Sábado, 20 de Febrero de 2010 Jorge Alonso 1 comentario

Aunque podríamos desde estas líneas enumerar de nuevo todos los errores cometidos o acusar una vez más a los principales responsables de la situación económica que estamos padeciendo, creo que ya se ha escrito suficiente sobre estos temas, y sobre todo por autores mucho más capacitados que yo como para aburrir a nadie con nuevas disquisiciones sobre el tema. Sin embargo creo que todavía quedan muchos conceptos preconcebidos, sabiduría convencional que diría Galbraith, sobre los que merece la pena dedicar unas líneas. La idea que me gustaría tratar aquí es el asunto de la responsabilidad frente a la crisis. Si bien, resulta innegable que el grado de culpabilidad de algunos actores es exponencialmente mayor que el de otros, no debemos dejar de decir que frente a lo comúnmente defendido, la culpa de esta situación no es de unos pocos, sino que es de todos, y cuando digo todos me refiero no sólo a todos los banqueros, sino a todos nosotros, y entre ellos yo el primero.

La autocrítica nos impide que nuestro ego crezca sin parar. Además nos hace más humildes y no acusar de todos los errores de la sociedad a los demás. Todas nuestras decisiones tienen influencia en el devenir de los acontecimientos económicos a nivel global

En los últimos 20 años hemos vivido envueltos en una cultura de exaltación del beneficio individual tan desmesurada, que parecía mentira que no nos diéramos cuenta. El lema parecía ser; “si es bueno para mí, no importa que sea malo para los demás”. Bajo esta premisa, entre todos hemos consentido una serie de acciones que aunque parezcan triviales han sido en realidad la raíz última del problema. Todos juntos hemos aceptado como dogmas de fe ideas tales como que los impuestos son algo negativo, que lo público y gratuito es siempre peor que lo privado y de pago, que el fraude contra el estado no es sólo algo inevitable si no que muchas veces es aceptable, que lo importante es que un producto sea barato aunque este se produzca en condiciones de semiesclavitud o que el dinero fácil que traía la especulación inmobiliaria era un sinónimo de riqueza y no de pobreza nacional. Y ahora gracias a estas acciones nos hemos chocado de bruces con las consecuencias: unos ingresos fiscales insuficientes para hacer frente a los periodos de crisis, unos servicios públicos deteriorados, una economía sumergida que dificulta la búsqueda de soluciones, una deslocalización industrial hacia países sin derechos laborales contra los que no podemos competir y una geografía abarrotada de mazacotes de cemento que jamás se podrán rentabilizar.

Hemos vivido una época que creía que la libertad era pagar menos impuestos para poder comprar más televisores planos, y que sacrificaba a la hoguera del libre mercado cualquier concepto que estuviera relacionado con el bienestar colectivo, y ahora nos encontramos con que resulta que la libertad está más relacionada con la edad de jubilación que con las veces que cambiamos de teléfono móvil.

Sin embargo no me gustaría tampoco olvidar ahora alguna que otra iniciativa valiente tomada durante estos años que iba en la dirección correcta, como la Ley de Dependencia. Que entre otras cosas buscaba reconocer y a ayudar a todas aquellas personas que por desgracia no pueden valerse por si mismas, y sobre todo a las familias que las atienden (y no olvidemos que cuando se dice familia, nos referimos principalmente a la mujer, que es la que siempre suele asumir todas las cargas familiares tradicionalmente en nuestra sociedad), y que no sólo ha servido para generar empleo de calidad, si no que ha creado riqueza y sobre todo bienestar (aunque todavía de manera insuficiente), que es en última instancia el fin de toda sociedad política. Y es que como muy bien dice el maestro Vicenç Navarro, la economía no es un fin, si no un medio para lograr la satisfacción de las necesidades importantes de la sociedad, que es el leitmotiv que siempre movió a la Socialdemocracia europea.

Es hora por tanto de que nos demos cuenta de que sólo lograremos satisfacer las carencias vitales de la sociedad, cuando estemos dispuestos a renunciar a las exigencias superfluas de un irracional sistema individualista en favor de las cosas realmente importantes para el conjunto de los ciudadan@s, como son la educación, la sanidad, el medioambiente o el espacio social de convivencia, que está justo en las antípodas de lo que hasta ahora habíamos estado buscando.

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La verdadera Generación Ni-Ni

Jueves, 4 de Febrero de 2010 Jorge Alonso 1 comentario

Durante las últimas décadas han ido tomando las riendas del poder político, económico y mediático a nivel global una serie de personajes pertenecientes a una generación a la que me gusta llamar Generación Ni-Ni; ya que ni generan riqueza para todos, ni crean empleo digno. Esta generación, que inició su despegue político con la llegada al poder del Presidente norteamericano Ronald Reagan y la Premier británica Margaret Thatcher, tiene entre sus miembros a un sin fin de políticos, economistas y periodistas que se dedican a corear los dogmas de su religión, el neoliberalismo, a través de sus poderosos canales de influencia. Dogmas que por otro lado jamás suelen aplicarse así mismos (ningún  ejecutivo del IBEX a renunciado a su cláusula de “blindaje” para dar ejemplo de “flexibilidad laboral”).

La fuerza de esta generación es tal que copan casi todas las instituciones relevantes a nivel mundial: el FMI, el Banco Mundial, la Comisión Europea, las agencias de calificación y la mayoría de los medios de comunicación. Valiéndose de este poder tratan de impedir que aquellos líderes que decidan emprender políticas progresistas lo hagan libremente. Sirvan de ejemplo, las recientes críticas al nuevo gobierno socialista griego por tratar de dar una salida a la terrible crisis económica gestada por el anterior gobierno conservador. (Un presidente socialdemócrata es realmente lo único en común que tienen España, Grecia y Portugal)

Si nos fijamos en España, hemos visto durante las últimas semanas como esta generación Ni-Ni ha comenzado una maniobra de acoso y derribo contra el presidente Rodríguez Zapatero. Un ejemplo claro serían las recientes rebajas de calificación de la deuda pública española por parte de alguna Agencia Internacional de Rating (sí la misma agencia que otorgo la máxima calificación para las hipotecas basura), que además carece de fundamento alguno. Sobre todo si comparamos la deuda pública española cercana al 50% del PIB frente al 110% que alcanza la del país que preside el conservador Berlusconi. Tampoco deben obviarse los intensos ataques lanzados desde las tribunas de algunos de los diarios económicos más “prestigiosos” (si aquellos que aplaudían a Greenspan y sus políticas de desregulación financiera) con motivo de la presidencia española de la UE, que forman parte de una campaña dirigida a expulsar a uno de los últimos gobiernos socialdemócratas del continente.

Es por ello que el Presidente Zapatero debe reflexionar. Tiene que decidir si en los meses que quedan hasta las próximas elecciones se deja tentar por los cantos de sirena de estos Ni-Ni, optando por medidas tales como la reducción del gasto público o el recorte de los derechos sociales, o por el contrario si prefiere tomar medidas de decidido carácter progresista, como aumentar la presión fiscal, especialmente sobre los grandes patrimonios y la economía sumergida (lo menos progresista no es pagar pocos impuestos, sino no pagarlos) o disminuir el déficit en gasto social que padece España en comparación a los países europeos de nuestro entorno (el gasto social representa apenas un 70% de la media del gasto en la UE 15), lo cual influye directamente en algunos datos macroeconómicos que perjudican a la economía española. (La baja tasa de ocupación femenina en España está relacionada con la deficiente red pública de escuelas infantiles)

Seguramente de elegir la segunda opción, el gobierno sufriría las iras del aparato mediático de los Ni-Ni, pero mandaría un claro mensaje progresista a toda Europa. A fin de cuentas, para un gobierno socialista siempre será mejor decir que perdió por ser demasiado progresista que no por ser demasiado conservador; y además hay que recordar que la mayoría de los partidos socialistas europeos han perdido el poder normalmente por pecar de lo segundo.

Artículos relacionados y complementarios:
Paul Krugman en su blog del New York Times
Ramon Lobo en su blog "En la Boca del Lobo"
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